LA MODA TAMBIEN ES TIEMPO

La moda suele pensarse como imagen, como superficie, como tendencia.
Pero la moda también es tiempo.

Tiempo de producción: cuánto tarda una prenda en hacerse, cuántas manos intervienen, qué saberes se ponen en juego.
Tiempo de uso: cuántas veces se usa, en qué contextos, durante cuántos años.
Tiempo de permanencia: cuánto dura en una vida real antes de ser descartada.

Una prenda que se usa durante años tiene un impacto completamente distinto a una que se compra, se usa dos veces y se abandona. No solo en términos ambientales, sino también simbólicos.

Cuando hablamos de moda circular, en el fondo estamos hablando de estirar el tiempo de las cosas. De permitir que una prenda tenga más de una historia, más de un cuerpo, más de un recorrido.

En una industria obsesionada con la novedad permanente, defender el tiempo es un gesto político. Es negarse a que todo sea inmediato, reemplazable y fugaz. Es volver a darle valor a lo que dura.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *