el origen del discurso importa tanto como lo que se dice
Daiana Cáceres
En redes vemos un fenómeno que crece cada día: cientos de creadoras hablando de moda, sostenibilidad, consumo, cuerpos reales, tendencias, política del vestir.
Y sin embargo, cuando mirás con un poco más de atención, no todas hablan desde el mismo lugar.
Y eso cambia absolutamente todo.
Porque la moda no es solo ropa: es un sistema.
Un sistema que financia, condiciona, habilita, silencia, premia y castiga.
Un sistema donde no todas las voces tienen el mismo peso ni la misma libertad para decir ciertas cosas.
Por eso no alcanza con mirar el discurso; hay que mirar el origen del discurso.
De dónde se habla.
Desde qué intereses.
Con qué libertad.
Y con qué costo.
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✦ El “desde dónde” condiciona el “qué”
Cuando una creadora depende de marcas, sponsors, acuerdos publicitarios, shoppings o alianzas comerciales, su discurso —aunque sea honesto— está atravesado por esas estructuras.
No puede incomodar del todo.
No puede cuestionar a quienes la financian.
No puede exponer contradicciones que son parte del sistema que la sostiene.
Y no está mal.
Todas necesitamos trabajar.
Pero es ingenuo pensar que eso no cambia el mensaje.
La libertad para hablar de moda —de verdad— no es gratuita.
A algunas les cuesta seguidores.
A otras les cuesta oportunidades.
A otras les cuesta la invitación al próximo evento donde “hay que estar”.
Por eso, cuando alguien puede hablar sin deberle nada a nadie, su voz se siente distinta.
Más firme.
Más incómoda.
Más honesta.
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✦ La moda como territorio político
La moda no es neutral.
Nunca lo fue.
La moda define:
• qué cuerpos son aceptados,
• qué cuerpos quedan afuera,
• quién puede acceder,
• quién tiene permiso de brillar,
• quién tiene que justificar lo que usa,
• quién es “estilosa” y quién “no sabe vestirse”.
La moda es política porque organiza el mundo simbólico.
Y por eso no todas las creadoras pueden hablar del mismo modo.
Las que dependen del sistema tienden a suavizar.
Las que están afuera del sistema —o las que no le deben nada— pueden decir lo que otras callan.
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✦ El problema no es trabajar con marcas:
el problema es no reconocer la tensión
Acá no se trata de demonizar a nadie.
El trabajo es trabajo.
Las alianzas existen.
Las campañas pagan cuentas.
El problema aparece cuando se enuncia un discurso crítico sobre sostenibilidad, consumo responsable o cuerpos reales, mientras se participa de prácticas que contradicen ese discurso.
Ahí es donde el mensaje se quiebra.
Ahí es donde aparece la falta de coherencia.
Ahí es donde el público lo siente —y lo sabe— aunque no siempre pueda explicarlo.
Porque la coherencia no es un concepto académico:
es algo que se percibe.
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✦ Hablar de moda desde la experiencia vs hablar desde la superficie
Hay creadoras que conocen el sistema desde adentro:
que diseñan, producen, venden, trabajan con ropa real, viven la industria en la piel.
Otras hablan desde la superficie:
desde lo que se ve en TikTok, desde las tendencias importadas, desde discursos plásticos.
Y está bien.
Pero no es lo mismo.
No es lo mismo hablar de sostenibilidad desde un escritorio que desde una mesa de costura.
No es lo mismo hablar de estética si nunca tocaste un perchero lleno de prendas reales.
No es lo mismo hablar de consumo si nunca viste lo que genera en un barrio, en una feria, en un taller, en una tienda pequeña.
La experiencia cambia el tono.
La autenticidad cambia la profundidad.
La práctica cambia el mensaje.
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✦ La independencia no se actúa: se demuestra
Hay algo que no se puede falsificar:
la independencia.
La independencia se ve en:
• los límites que ponés,
• las marcas que decís que no,
• los temas que te animás a tocar,
• el estilo que sostenés por fuera de las tendencias,
• lo que elegís no callar.
La independencia puede ser incómoda.
Puede molestar.
Puede cerrarte puertas.
Pero abre otras: las de la autenticidad, las de la confianza, las de la mirada propia.
Y en una época de discursos reciclados, tener una mirada propia es tener poder.
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✦ Cuando todo se copia, lo único original es el “desde dónde”
Hoy todo se imita:
la estética, la pose, las fotos, las paletas de color, los desafíos, los audios, las frases.
Pero lo que nadie puede copiar es el “desde dónde”.
Ese punto íntimo, político, histórico, económico y emocional desde el que una persona habla, crea, elige y se para frente al mundo.
Ese origen es tu marca.
Ese origen es tu diferencial.
Ese origen es lo que hace que lo que decís tenga legitimidad.
Y cuando tu “desde dónde” es real, sólido y coherente,
la influencia ocurre sola.
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✦ Al final, todo se reduce a esto:
la moda habla
pero no todas la traducen desde el mismo lugar.
Algunas repiten lo que conviene.
Otras sostienen lo que creen.
Y ahí aparece la diferencia entre ser parte del ruido o ser parte de la conversación.
La moda habla.
Yo solo la traduzco


